A mí siempre me causa cierto
malestar ver las manifestaciones de repudio o condena que se suceden después de
cualquier atentado alrededor del mundo, y no es que no me indigne con el dolor
de las víctimas, al contrario, comparto con todos los que se manifiestan la empatía
que nos hace humanos, el malestar al que hago referencia es el que me produce
el conocer las causas de los hechos y ver que quienes dicen protegernos son los
mismos que se benefician de la violencia generalizada, la guerra que se está
desarrollando en el mundo es una guerra irregular e interminable porque fueron
ellos mismos, quienes dicen combatirlos, quienes crearon el enemigo en primer
lugar, y así son todas las guerras de ahora y las de antes, los intereses son económicos,
de control territorial, de redefinición de fronteras, de explotación de
recursos naturales y humanos y si buscamos causas más directas podríamos mencionar
la invasión a Irak en busca de armas de destrucción masiva que nunca existieron
y que por supuesto nunca encontraron, o la desestabilización de Libia y el
intento de derrocar el gobierno Sirio, no cabe duda que esa guerra tuvo como objetivo
el control de los recursos energéticos de la región y alimentó el deseo de
venganza de los pueblos invadidos, ¿qué haría usted si fuera su país el invadido
y saqueado por los invasores? no pretendo decir que los inmolados de hoy sean
los héroes del Siglo XXI, ellos son unos asesinos despiadados pero no menos
asesinos y no menos despiadados que el Presidente que ordena invadir países y
bombardea de manera indiscriminada barrios residenciales, las guerras solo
dejan beneficios en las mismas elites que las inician y por ello están hechas
para durar, no para ser ganadas, por más retorica que usen los políticos y los
medios encargados de difundir su propaganda.
Pero lo peor de esta guerra
mundial, en el sentido que está afectando a todos los habitantes del planeta o
por lo menos a un alto porcentaje, no es que podamos morir mañana en la parada
de autobuses o en el aeropuerto, es que
gracias a esta guerra y a las otras, los
gobernantes están justificando las más brutales medidas represivas de que se
tenga noticia en un mundo cada día más cercano al imaginado por George Orwell
en su profética obra 1984, el hombre de hoy está perdiendo el control sobre sus
vidas entregándosela a sus verdugos, nos paseamos entre dos distopías, de un
lado la del “Mundo Feliz” de Aldous Huxley,
concentrados en el entretenimiento insulso de los medios de comunicación que
ofrecen la misma basura informativa que retroalimenta nuestra esclavitud
perpetua para mantenimiento del mismo sistema que nos hace esclavos y por otro
lado el estado totalitario que describía Orwell en “1984”, desenmascarado por Julian Asange, Chelsea
Manning y Edward Snowden héroes de la sociedad cuyo sacrificio ha sido
largamente silenciado por los grandes medios de comunicación.
La guerra no va a parar
mientras nuestros gobernantes existan porque son ellos los principales
beneficiarios de las guerras que hoy se libran, ellos y sus jefes, los dueños
del mundo, los mismos dueños de las fábricas que producen las armas, de las
empresas que contratan los mercenarios, de los canales de televisión que nos
embrutecen, de los periódicos que nos mienten, de las agencias de noticia que
nos (des) informan, de las multinacionales que comercian con las riquezas de
los pueblos invadidos.
Por eso, la próxima vez que
nos indignemos por un hecho como el de Bruselas tratemos de entender el
contexto sin olvidar la historia, solo así podremos llegar a la verdad y hacer
de nuestra molestia un agente de cambio.