Lees desprevenidamente el periódico
del domingo y entre guerras, muertos y políticos mentirosos que desdicen lo
dicho el domingo anterior, te encuentras con un anuncio de empleo, te detienes
un instante para leerlo y lo vuelves a leer, te ilusionas, encaja perfectamente
en tu perfil y sueñas con que esta vez si vas a dejar de
ser un desempleado, te ilusionas ante la posibilidad de volver al mercado
laboral, al fin, crees, alguien va a valorar tu experiencia, tus títulos,
cursos e idiomas; no importa que ya estés viejo, no importa que haya otros
cien, quizás mil candidatos, que como tú, se ilusionaron con el mismo anuncio,
no importa que las probabilidades sean pocas, no importa que el sentido común
te diga que lo más probable es que ponen el anuncio para cumplir con un trámite
pero ya deben tener el candidato perfecto: el sobrino del amigo del primo del
gerente de recursos humanos en la empresa que ha puesto el anuncio. (A
propósito, ¿en qué momento los humanos dejamos de ser seres para convertirnos
en recursos?) Y entonces preparas tu hoja de vida, la acomodas de acuerdo con
las características de la convocatoria, intentas perfeccionar tu carta de
presentación, cierras el sobre, la envías y esperas. Haces planes y sientes que
esta vez si te van a llamar al menos para hacerte una entrevista, y a medida
que pasan los días tu ilusión se va desvaneciendo convirtiéndose pronto en
decepción y como cuando compras la lotería, que sabes perfectamente que no vas
a ganar, postergas la lectura de los resultados para seguir soñando, así mismo
postergas la ilusión un día más, luego, casi sin notarlo, te vas olvidando del
asunto y sabes que esa vacante tampoco era para ti, como las otras cien que has
encontrado en los últimos tiempos y las próximas que encontrarás. Al domingo
siguiente volverás a leer el periódico y como en un acto reflejo volverás a los
anuncios clasificados y volverás a soñar y así, en un interminable mito de
Sísifo en el que en vez de una gran roca cargas una inmensa pena, intentas
subir nuevamente la cima para caer estrepitosamente a recoger tu fracaso.
jueves, 7 de enero de 2016
miércoles, 6 de enero de 2016
De la escritura como ejercicio de la memoria y de la lectura como herramienta para comprender el mundo.
A veces me pregunto para que carajos escribo,
qué sentido tiene hacerlo si a fin de
cuentas no más de diez personas van a leerlo, casi siempre serán las mismas que
de alguna manera encuentran interesantes mis opiniones, se escribe lo que se
piensa y de una u otra manera el lector está leyendo nuestros pensamientos que
se hacen palabra escrita. Pero no me importa que mis lectores sean escasos,
creo que esto de escribir es un ejercicio útil para entender el mundo, poner en
palabras escritas nuestros pensamientos nos permite analizar nuestras más profundas
convicciones y quienes tenemos la costumbre de escribir podemos hacer un
análisis mucho más completo de nuestro entorno , esto no significa que quienes
escribimos tengamos la razón en nuestros puntos de vista, sino más bien que
intentamos tener los argumentos suficientes para convencernos a nosotros mismos
de la bondad o utilidad de nuestra forma de pensar.
Estoy seguro que entre quienes me leen hay
personas cuyas ideas de convivencia en sociedad se acercan a las mías, es
decir, pueden identificarse como políticamente de izquierdas aunque eventualmente
tengan alguna afinidad con la derecha, tal vez alguno cree en Dios, o considera
exageradas las consignas o los métodos del feminismo, otros consideraran absurdas mis ideas anarquistas y apoyarán algún partido político por costumbre
o necesidad, creo que siempre he sido un poco anarquista pero solo vine a saber
que lo era cuando encontré la definición del concepto, cuando comprobé que la
mayor parte de las ideas anarquistas coincidían con mi visión del mundo, de un
mundo sin dioses ni amos, y entonces encontré a Michael Onfray y leyendo
“Manifiesto Hedonista, La fuerza de existir”, supe que ya nada iba a ser igual.
Habrá también quien empiece la lectura , se
aburra y regrese a los videos de YouTube mucho más fáciles de entender en un
mundo cada vez más dominado por los medios audiovisuales, llegará un día en que
el diccionario como lo conocemos hoy será una pieza de museo, la definición de
las palabras desaparecerá y será reemplazada por un corto video explicativo
debidamente editado para normalizar las palabras que no sean afectas al sistema
o cambiarán con eufemismos los vocablos exactos que describen las cosas,
incluso podrán proscribir palabras abiertamente contrarias al pensamiento
único, aquellas palabras que definen las definiciones, por ejemplo “paradigma” dejará
de existir para que los paradigmas puedan prevalecer y nadie intente explicar
las cosas desde una óptica localizada afuera del marco teórico conceptual
preestablecido. George Orwell lo explica mucho mejor ¿Si no existe la palabra
puede existir lo que nombra?
Pero como suele ocurrir cuando escribo, me
puse a divagar, retomando el tema original creo que no escribo para que alguien
me lea, dudo que mis palabras sean suficientemente interesantes y mis argumentos
convincentes como para hacerle cambiar de opinión o cambiarle la vida a
alguien, del mismo modo que a mí me la pudo cambiar la lectura de autores como Onfray
o Foucault, yo escribo pues para no olvidar, para mantener el recuerdo de mi
historia personal y mi relación con el mundo, para en caso de tener la mala
fortuna de llegar a la vejez pueda un día sentarme a leer mi propia vida; hace
algún tiempo, por ejemplo, me puse en la
tarea de escanear toda mi correspondencia almacenada de la época en que no
había internet y pude leer algunas de ellas, fue lindo y a la vez doloroso
recordar personas que ya no están y que alguna vez fueron mis compañeros en
este viaje , leerles fue como si me volvieran a hablar desde el pasado, o desde
la tumba en algunos casos, como si por un instante se pudieran traspasar las
barreras del tiempo y el espacio y volvieran a estar conmigo gracias a sus
palabras, también pude volver a leer mi propia correspondencia, como siempre me ha
gustado escribir y tengo la costumbre de guardar lo que escribo por simple placer
narcisista, tengo cientos de cartas escritas entre 1979 y 1999, ya en el 2000
el internet desplazó la correspondencia escrita y por el mismo narcisismo
mencionado conservo cientos de megas de información que algún día clasificaré.
La historia de mi vida se mezcla con la de mis lugares de residencia, y
habiendo vivido en diez ciudades de Europa y América, es mucho lo que he podido
aprender de las costumbres de los pueblos, he sido testigo de pequeños
acontecimientos históricos que han logrado cambiar mi percepción del mundo y mi
forma de entender la realidad, acerca de eso escribo y seguiré haciéndolo
mientras pueda con mis palabras explicar
mi vida y la del mundo que me tocó vivir.
Seguiré también adelante en mi afán por conocerlo
todo y aunque sé que nunca podré lograr el objetivo continuaré estudiando por
mi cuenta lo que la academia me ocultó; los filósofos silenciados, para
entender los motivos por los cuales no trascendieron, la historia del mundo,
desde la perspectiva de los perdedores también silenciados por la historia
oficial, el manejo de la economía, las diferentes teorías y sus consecuencias
en el bienestar de los pueblos cuando son llevadas a la práctica, seguiré
aprendiendo de política, religión, artes y música, seguiré acercándome al
conocimiento científico del cosmos, del hombre, de la sociedad y de la naturaleza,
cabalgando sobre hombros de gigantes como sabiamente alguna vez escribiera Isaac
Newton para referirse a la acumulación de conocimiento científico a lo largo de
la historia de la humanidad y en la medida en que mis conocimientos aumenten,
mi percepción del mundo y la realidad se hará cada vez más completa, nunca llegará
el momento en que me aburra de aprender, mi vida solo puede tener sentido en la
medida en que pueda seguir asombrándome, me quedan miles de libros por leer, películas
y documentales para ver, museos que visitar, ciudades y culturas por conocer, historias
que aprender, luchas que emprender y aunque nadie lea lo que escribo seguiré haciéndolo
hasta el fin de mis días y espero que la muerte me encuentre plácidamente sentado,
leyendo un buen libro o escribiendo un mal texto.
viernes, 1 de enero de 2016
TODO SEGUIRÁ IGUAL O PEOR
Hoy a la medianoche
levantaremos las copas y brindaremos saludando a nuestros seres queridos con el
cliché de estas fechas: “feliz año nuevo”, algunos harán balance de sus logros,
otros mirarán la llegada del nuevo ciclo con el cristal optimista con el que la
publicidad suele plantearnos la esperanza de un mundo mejor, pero yo, que
padezco una extraña e incurable enfermedad adquirida en la infancia llamada
empatía, no tengo espacio para el optimismo.
El 2016, será muy parecido
al 2015 y a todos los años anteriores y siguientes; millones de refugiados,
muertos y mutilados dejarán las nuevas guerras que reemplazarán las de hoy,
unos cuantos seguirán lucrándose con el dolor de la inmensa mayoría, el pueblo
Sirio seguirá sufriendo las consecuencias de la codicia de los poderosos,
Erdogan en Turquía intensificara la represión contra el pueblo kurdo, el estado
de Israel seguirá invadiendo las tierras del pueblo palestino y tildara de
terroristas a los adolescentes que con piedras intentarán combatir los tanques
invasores, las mujeres seguirán sufriendo las consecuencias de la dominación
machista, el obrero seguirá sufriendo para tratar de llegar a fin de mes con
los centavos que la plusvalía capitalista les va dejando para que no mueran de
inanición, en América Latina volverán a gobernar los neoliberales cuya guerra
contra los cambios sociales ya empezó a dar resultados nefastos para los
desposeídos, el imperio yanqui seguirá su expansión gracias a la complicidad de
sus lacayos locales, los tratados de libre comercio se convertirán en normas
supranacionales que revocarán vía contractual hasta las más progresistas
constituciones de los pueblos, se intensificará la persecución a los
disidentes, la estupidez humana seguirá creciendo gracias a la masificación de
la desinformación de las redes sociales, la codicia del sistema capitalista
seguirá convirtiendo al planeta en un inmenso basurero aumentando las
catástrofes naturales, las religiones seguirán ordenando la vida de millones de
personas incapaces de romper las cadenas de su propia esclavitud, la guerra
contra las drogas seguirá usándose como el mecanismo de control social más efectivo
del sistema aunque el sentido común y numerosos estudios avalen la necesidad de
la legalización , la farsa democrática volverá a hacernos creer que nuestro
voto tiene algún valor.
Lo siento pero no puedo ser
optimista en este mundo de mierda en el que tengo que vivir, no puedo ser
optimista mientras haya un solo niño que muera por desnutrición, mientras se
arrojen bombas en nombre de la paz y la libertad, mientras los poderosos se
burlen de nosotros desde sus cómodas sillas presidenciales, corporativas o
gubernamentales, y ordenen impunemente
la muerte, el dolor y el sufrimiento de millones de seres humanos que tuvieron
la mala fortuna de nacer en el lugar equivocado.
Por lo demás y ya para
terminar permítanme desearles a todos un Feliz año nuevo, no vayan a pensar que
soy un amargado incapaz de compartir la alegría de estas fechas.
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