jueves, 7 de enero de 2016

Recursos Humanos

Lees desprevenidamente el periódico del domingo y entre guerras, muertos y políticos mentirosos que desdicen lo dicho el domingo anterior, te encuentras con un anuncio de empleo, te detienes un instante para leerlo y lo vuelves a leer, te ilusionas, encaja perfectamente en tu perfil y sueñas con que esta vez si vas a dejar de ser un desempleado, te ilusionas ante la posibilidad de volver al mercado laboral, al fin, crees, alguien va a valorar tu experiencia, tus títulos, cursos e idiomas; no importa que ya estés viejo, no importa que haya otros cien, quizás mil candidatos, que como tú, se ilusionaron con el mismo anuncio, no importa que las probabilidades sean pocas, no importa que el sentido común te diga que lo más probable es que ponen el anuncio para cumplir con un trámite pero ya deben tener el candidato perfecto: el sobrino del amigo del primo del gerente de recursos humanos en la empresa que ha puesto el anuncio. (A propósito, ¿en qué momento los humanos dejamos de ser seres para convertirnos en recursos?) Y entonces preparas tu hoja de vida, la acomodas de acuerdo con las características de la convocatoria, intentas perfeccionar tu carta de presentación, cierras el sobre, la envías y esperas. Haces planes y sientes que esta vez si te van a llamar al menos para hacerte una entrevista, y a medida que pasan los días tu ilusión se va desvaneciendo convirtiéndose pronto en decepción y como cuando compras la lotería, que sabes perfectamente que no vas a ganar, postergas la lectura de los resultados para seguir soñando, así mismo postergas la ilusión un día más, luego, casi sin notarlo, te vas olvidando del asunto y sabes que esa vacante tampoco era para ti, como las otras cien que has encontrado en los últimos tiempos y las próximas que encontrarás. Al domingo siguiente volverás a leer el periódico y como en un acto reflejo volverás a los anuncios clasificados y volverás a soñar y así, en un interminable mito de Sísifo en el que en vez de una gran roca cargas una inmensa pena, intentas subir nuevamente la cima para caer estrepitosamente a recoger tu fracaso.

miércoles, 6 de enero de 2016

De la escritura como ejercicio de la memoria y de la lectura como herramienta para comprender el mundo.

A veces me pregunto para que carajos escribo, qué sentido  tiene hacerlo si a fin de cuentas no más de diez personas van a leerlo, casi siempre serán las mismas que de alguna manera encuentran interesantes mis opiniones, se escribe lo que se piensa y de una u otra manera el lector está leyendo nuestros pensamientos que se hacen palabra escrita. Pero no me importa que mis lectores sean escasos, creo que esto de escribir es un ejercicio útil para entender el mundo, poner en palabras escritas nuestros pensamientos nos permite analizar nuestras más profundas convicciones y quienes tenemos la costumbre de escribir podemos hacer un análisis mucho más completo de nuestro entorno , esto no significa que quienes escribimos tengamos la razón en nuestros puntos de vista, sino más bien que intentamos tener los argumentos suficientes para convencernos a nosotros mismos de la bondad o utilidad de nuestra forma de pensar.

Estoy seguro que entre quienes me leen hay personas cuyas ideas de convivencia en sociedad se acercan a las mías, es decir, pueden identificarse como políticamente de izquierdas aunque eventualmente tengan alguna afinidad con la derecha, tal vez alguno cree en Dios, o considera exageradas las consignas o los métodos del feminismo, otros consideraran absurdas mis ideas anarquistas y apoyarán algún partido político por costumbre o necesidad, creo que siempre he sido un poco anarquista pero solo vine a saber que lo era cuando encontré la definición del concepto, cuando comprobé que la mayor parte de las ideas anarquistas coincidían con mi visión del mundo, de un mundo sin dioses ni amos, y entonces encontré a Michael Onfray y leyendo “Manifiesto Hedonista, La fuerza de existir”, supe que ya nada iba a ser igual.

Habrá también quien empiece la lectura , se aburra y regrese a los videos de YouTube mucho más fáciles de entender en un mundo cada vez más dominado por los medios audiovisuales, llegará un día en que el diccionario como lo conocemos hoy será una pieza de museo, la definición de las palabras desaparecerá y será reemplazada por un corto video explicativo debidamente editado para normalizar las palabras que no sean afectas al sistema o cambiarán con eufemismos los vocablos exactos que describen las cosas, incluso podrán proscribir palabras abiertamente contrarias al pensamiento único, aquellas palabras que definen las definiciones, por ejemplo “paradigma” dejará de existir para que los paradigmas puedan prevalecer y nadie intente explicar las cosas desde una óptica localizada afuera del marco teórico conceptual preestablecido. George Orwell lo explica mucho mejor ¿Si no existe la palabra puede existir lo que nombra?

Pero como suele ocurrir cuando escribo, me puse a divagar, retomando el tema original creo que no escribo para que alguien me lea, dudo que mis palabras sean suficientemente interesantes y mis argumentos convincentes como para hacerle cambiar de opinión o cambiarle la vida a alguien, del mismo modo que a mí me la pudo cambiar la lectura de autores como Onfray o Foucault, yo escribo pues para no olvidar, para mantener el recuerdo de mi historia personal y mi relación con el mundo, para en caso de tener la mala fortuna de llegar a la vejez pueda un día sentarme a leer mi propia vida; hace algún tiempo, por ejemplo,  me puse en la tarea de escanear toda mi correspondencia almacenada de la época en que no había internet y pude leer algunas de ellas, fue lindo y a la vez doloroso recordar personas que ya no están y que alguna vez fueron mis compañeros en este viaje , leerles fue como si me volvieran a hablar desde el pasado, o desde la tumba en algunos casos, como si por un instante se pudieran traspasar las barreras del tiempo y el espacio y volvieran a estar conmigo gracias a sus palabras, también pude volver a leer mi propia correspondencia, como siempre me ha gustado escribir y tengo la costumbre de guardar lo que escribo por simple placer narcisista, tengo cientos de cartas escritas entre 1979 y 1999, ya en el 2000 el internet desplazó la correspondencia escrita y por el mismo narcisismo mencionado conservo cientos de megas de información que algún día clasificaré.

La historia de mi vida se mezcla con la de mis lugares de residencia, y habiendo vivido en diez ciudades de Europa y América, es mucho lo que he podido aprender de las costumbres de los pueblos, he sido testigo de pequeños acontecimientos históricos que han logrado cambiar mi percepción del mundo y mi forma de entender la realidad, acerca de eso escribo y seguiré haciéndolo mientras pueda con  mis palabras explicar mi vida y la del mundo que me tocó vivir.


Seguiré también adelante en mi afán por conocerlo todo y aunque sé que nunca podré lograr el objetivo continuaré estudiando por mi cuenta lo que la academia me ocultó; los filósofos silenciados, para entender los motivos por los cuales no trascendieron, la historia del mundo, desde la perspectiva de los perdedores también silenciados por la historia oficial, el manejo de la economía, las diferentes teorías y sus consecuencias en el bienestar de los pueblos cuando son llevadas a la práctica, seguiré aprendiendo de política, religión, artes y música, seguiré acercándome al conocimiento científico del cosmos, del hombre, de la sociedad y de la naturaleza, cabalgando sobre hombros de gigantes como sabiamente alguna vez escribiera Isaac Newton para referirse a la acumulación de conocimiento científico a lo largo de la historia de la humanidad y en la medida en que mis conocimientos aumenten, mi percepción del mundo y la realidad se hará cada vez más completa, nunca llegará el momento en que me aburra de aprender, mi vida solo puede tener sentido en la medida en que pueda seguir asombrándome, me quedan miles de libros por leer, películas y documentales para ver, museos que visitar, ciudades y culturas por conocer, historias que aprender, luchas que emprender y aunque nadie lea lo que escribo seguiré haciéndolo hasta el fin de mis días y espero que la muerte me encuentre plácidamente sentado, leyendo un buen libro o escribiendo un mal texto. 

viernes, 1 de enero de 2016

TODO SEGUIRÁ IGUAL O PEOR

Hoy a la medianoche levantaremos las copas y brindaremos saludando a nuestros seres queridos con el cliché de estas fechas: “feliz año nuevo”, algunos harán balance de sus logros, otros mirarán la llegada del nuevo ciclo con el cristal optimista con el que la publicidad suele plantearnos la esperanza de un mundo mejor, pero yo, que padezco una extraña e incurable enfermedad adquirida en la infancia llamada empatía, no tengo espacio para el optimismo.
El 2016, será muy parecido al 2015 y a todos los años anteriores y siguientes; millones de refugiados, muertos y mutilados dejarán las nuevas guerras que reemplazarán las de hoy, unos cuantos seguirán lucrándose con el dolor de la inmensa mayoría, el pueblo Sirio seguirá sufriendo las consecuencias de la codicia de los poderosos, Erdogan en Turquía intensificara la represión contra el pueblo kurdo, el estado de Israel seguirá invadiendo las tierras del pueblo palestino y tildara de terroristas a los adolescentes que con piedras intentarán combatir los tanques invasores, las mujeres seguirán sufriendo las consecuencias de la dominación machista, el obrero seguirá sufriendo para tratar de llegar a fin de mes con los centavos que la plusvalía capitalista les va dejando para que no mueran de inanición, en América Latina volverán a gobernar los neoliberales cuya guerra contra los cambios sociales ya empezó a dar resultados nefastos para los desposeídos, el imperio yanqui seguirá su expansión gracias a la complicidad de sus lacayos locales, los tratados de libre comercio se convertirán en normas supranacionales que revocarán vía contractual hasta las más progresistas constituciones de los pueblos, se intensificará la persecución a los disidentes, la estupidez humana seguirá creciendo gracias a la masificación de la desinformación de las redes sociales, la codicia del sistema capitalista seguirá convirtiendo al planeta en un inmenso basurero aumentando las catástrofes naturales, las religiones seguirán ordenando la vida de millones de personas incapaces de romper las cadenas de su propia esclavitud, la guerra contra las drogas seguirá usándose como el mecanismo de control social más efectivo del sistema aunque el sentido común y numerosos estudios avalen la necesidad de la legalización , la farsa democrática volverá a hacernos creer que nuestro voto tiene algún valor.
Lo siento pero no puedo ser optimista en este mundo de mierda en el que tengo que vivir, no puedo ser optimista mientras haya un solo niño que muera por desnutrición, mientras se arrojen bombas en nombre de la paz y la libertad, mientras los poderosos se burlen de nosotros desde sus cómodas sillas presidenciales, corporativas o gubernamentales,  y ordenen impunemente la muerte, el dolor y el sufrimiento de millones de seres humanos que tuvieron la mala fortuna de nacer en el lugar equivocado.

Por lo demás y ya para terminar permítanme desearles a todos un Feliz año nuevo, no vayan a pensar que soy un amargado incapaz de compartir la alegría de estas fechas.