viernes, 23 de diciembre de 2016

Quincho Barrilete

Esta mañana desperté con una melodía en la cabeza, una canción que hace casi cuarenta años no escuchaba, ¿Cómo es posible recordar súbitamente algo de lo que no se tiene memoria durante décadas? ¿Qué extraño mecanismo opera en el cerebro para que algo así ocurra?

Gracias a esta maravilla llamada Internet y que fuera imaginada por Jorge Luis Borges cuando en alguna entrevista afirmó que su idea del paraíso era la de una enorme biblioteca en la que se tuviera a mano cualquier libro de los millones que se han escrito desde la creación de la imprenta, el sueño de Borges, escritor que no goza de mis afectos pero cuya pasión por la literatura comparto, se hizo realidad gracias al Internet que aunque sea difícil de creer es mucho más que fotos de gatos en muros del Facebook y pornografía a un clic de distancia, no tengo nada contra los gatos ni mucho menos contra la pornografía, pero también a un clic estaba  la canción cuya melodía desperté tarareando esta mañana, se trataba de “Quincho Barrilete”, ganadora del festival OTI de la canción en 1977, un certamen precursor de los “reality shows”, que se celebraba anualmente y que convocaba a cantantes y compositores hispanos luego de procesos de selección locales que elegían un representante por país.

Cuando “Quincho Barrilete” fue premiada yo tenía apenas nueve años pero recuerdo con claridad el momento; la disfuncional familia en que crecí ¿acaso hay alguna que no lo sea? reunida frente al televisor; mis abuelos y mis tíos, como buenos colombianos chovinistas, haciendo fuerza por la cantante de su país, y yo como siempre llevando la contraria, rezando para que la ganadora fuera la canción nicaragüense. Mi abuelo me miraba y tal vez pensaba para sí mismo que este nieto ya se había hecho comunista, pero al verme rezar dudaba de sus propios razonamientos. Sí, yo por aquellos días todavía rezaba, todavía creía en las tonterías de la religión y hasta llegué a creer que el triunfo de “Quincho Barrilete” se debía a mis infantiles rezos.  

Esta es una canción difícil de clasificar, podría tratarse de un tema infantil o de protesta, por las dudas la pongo a medio camino entre ambas y el niño que ayer la gozó como canción infantil, hoy cuarenta años después, vuelve a disfrutarla por su clara vocación revolucionaria. Narra la historia de Quincho un niño de barriada que tiene que trabajar para ayudar a su familia. Yo, niño de barriada, casi consiente de las angustias de mis abuelos para llevar el pan a la mesa, sabía que había algo que me unía a Quincho, sabía que entre esa historia y la mía había un hilo conductor que ahora comprendo, tanto Quincho como yo éramos dos niños pobres creciendo en sociedades desiguales e injustas, mi carenciada infancia encontraba en la letra de “Quincho barrilete” un espejo en el cual mirarse.

Pasó el tiempo y poco a poco fui  reconociéndome como un adolescente con conciencia de clase y mi afiche del “che” era constantemente destruido por mi abuelo que tenía un retrato de Laureano Gómez en su mesa de noche, el más reaccionario y conservador político del Siglo XX en Colombia,  luego, dócil receptor de las ideas posmodernas y neoliberales, fui dejando mi conciencia de clase a un lado e incluso renegué de mis orígenes para dedicarme a los logros individuales tan afines a las ideologías en las que sin saberlo me deje atrapar, como si de verdad fuera posible dejar de ser pobre con trabajo y esfuerzo, como si no fuera una mentira del sistema para convertirnos en esclavos dóciles de su nefasta maquinaria de control, haciéndonos olvidar que a nuestro alrededor millones de personas siguen sumidas en la miseria y el dolor. Cuarenta años después los “Quinchos” siguen existiendo y multiplicándose,  ahora, en esa etapa de la vida en que no se sabe si se está de subida o de bajada, próximo a los cincuenta años, vuelvo a escuchar “Quincho Barrilete” y vuelvo a ser el niño que fui, vuelvo a emocionarme e identificarme con su letra, decido entonces indagar un poco acerca de la canción y descubro que el compositor es Carlos Mejia Godoy aunque quien la interpretara en aquel momento fuera Eduardo “Guayo” González, ambos marcados por la revolución sandinista, el primero como participe de los triunfos de esa revolución que nos hizo soñar en toda Latinoamérica con guerrillas populares capaces de derrocar gobiernos asesinos como el de Somoza mientras que el segundo tuvo que sufrir el exilio a consecuencia de esa guerra en la que fue blanco de ataques tanto por la guerrilla que esperaba de él un mayor compromiso como del gobierno por haber interpretado esa canción que hablaba de un niño que al hacerse hombre lucharía con los pobres de su patria.


A Carlos Mejia Godoy lo escuché por primera vez hace unos treinta años cuando un amigo me obsequio “Guitarra Armada”,  un disco que recopilaba las canciones de la revolución sandinista, pero lejos de mi estaba en aquel momento imaginar que era el mismo compositor de la melodía que habría de marcar mi infancia y que recordaría cuarenta años después una fría mañana de invierno prenavideña. Hilos conductores del destino que van tejiendo nuestras experiencias y que hilvanan perfectamente en  nuestro devenir. 

Del niño que fui ya solo quedan recuerdos como el que hoy describo y alguna foto que se niega a caer en el olvido gracias a la digitalización que le ha dado nueva vida, pero hoy cuando la nostalgia invade el pensamiento vuelvo a ver el video de la interpretación de “Quincho Barrilete” en el festival OTI 1977 y ya las lágrimas fluyen sin pudor. 

“Quincho Barrilete”

De la marimba de chavalos de la Tirsa
este tal Quincho se las gana a los demás
con sus diez años no cumplidos todavía
es hombre serio, como pocos de su edad.

Mientras su mama se penquea en la rebusca
Quincho se faja como todo un tayacán
mañana y tarde vende bolis en los buses
para que puedan sus hermanos estudiar.

Que viva Quincho, Quincho Barrilete,
héroe infantil de mi ciudad,
que vivan todos los chavalos de mi tierra,
ejemplo vivo de pobreza y dignidad.

Que viva Quincho, Quincho Barrilete
su nombre, no se olvidará,
porque en las calles, plazas, parques y barriadas
el pueblo lo repetirá.

Joaquín Carmelo viene a ser solo un membrete
que le pusieron en la pila bautismal,
pero su nombre de combate es Barrilete
le cae al pelo, con su personalidad.

Allá en el Open, vive desde el terremoto,
a hacer lechuzas este Quincho es un campeón,
por un chelín, te hace un cometa prodigioso
para ponerle un telegrama al colochón.

El tiempo sigue, incontenible, su camino
y el chavalito que vivió en el Open tres
no volvera a ponerse más pantalon chingo
ni la gorrita con la visera al revés.

Un dia va a enrrollar la cuerda del cometa
y muy feliz mirando al sol se marchará
enfrentará las realidades de su pueblo
y con los pobres de su patria luchará.
(Carlos Mejia Godoy)

miércoles, 5 de octubre de 2016

UN DISCURSO PRESIDENCIAL QUE NUNCA ESCUCHAREMOS

Propuesta de discurso para el pusilánime de Santos que ahora se arrodilla ante los gamonales de la guerra que quieren acabar con nuestra esperanza de un país en paz.

Colombianas y colombianos,

Hace una semana tuvimos el momento más alegre de nuestras historia en los últimos cincuenta años, firmamos, luego de cuatro intensos años de discusión, un acuerdo de paz, imperfecto como todos los acuerdos de paz que se han firmado en el mundo, porque de eso se trata un acuerdo, hay intereses encontrados y hay que conciliarlos de la mejor manera posible, el conflicto colombiano ha sido uno de los más complejos del mundo, lo hemos ensayado todo, y nada, hasta ahora había funcionado, el Estado intentó acabar a sangre y fuego con las guerrillas desde la mismísima invasión a Marquetalia, las guerrillas han tenido momentos de repliegue militar y otros de inocultable éxito en las periferias, así son algunas guerras, se avanza, se retrocede, pero no se resuelven, y la colombiana llevaba cincuenta y dos años y podían haber sido otros cincuenta si no sacábamos adelante este proceso que fue nuestra prioridad desde que llegamos al poder.

Reconozco que el resultado del plebiscito fue un duro revés para el gobierno que presido y asumo la responsabilidad de los hechos, yo estaba equivocado al creer que la sola publicación de los acuerdos iba a ser suficiente para que el pueblo colombiano tomara la decisión más acertada en concordancia con lo allí expuesto, pero nunca pensé que los enemigos de la paz de Colombia fueran a mentir descaradamente manipulando la información, desinformando al país con mentiras  y argumentos deleznables, esos que hoy celebran el triunfo del NO son los mismos que se han lucrado de esta guerra y que quieren seguir haciéndolo a costa del sufrimiento y el dolor del pueblo colombiano y en especial de los campesinos de las zonas de conflicto que votaron en su inmensa mayoría a favor de los acuerdos de paz, mostrando con su acto una señal de nobleza que no me cansare de admirar. 

El cese al fuego bilateral se mantiene, no ha habido un solo colombiano muerto a consecuencia del conflicto armado desde que empezó, las partes lo han respetado y seguirán respetándolo por encima de los intereses de los gamonales de la guerra.

A partir del próximo lunes empieza una campaña nacional de concientización y educación acerca de los acuerdos de paz, todas las cadenas de televisión en horario triple A serán usadas para tal fin, se acabó la desinformación, vamos a explicarle al pueblo colombiano punto por punto que fue lo acordado, porque se acordó de esa manera, los alcances y los antecedentes. Si tengo que responder personalmente trino por trino, meme por meme a cada una de las mentiras lo haré aunque para ello tenga que saturar las redes sociales con mensajes que digan la verdad sobre este asunto de trascendental importancia para el país, no puede ser que nos veamos abocados a otros cincuenta años de dolor y sufrimiento por culpa de intereses partidistas y personales.


El domingo trece de noviembre volveré a convocar a un plebiscito con una pregunta simple: “Apoya usted el fin de la guerra”. Este no es un asunto personal, se trata de acabar con el sufrimiento de millones de personas. De ustedes depende el futuro de Colombia.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

LA DESTITUCION TARDIA DEL PROCURAGODO

¿Alguien cree de verdad que la destitución del “procuragodo” es una buena noticia ? hubiera sido una buena noticia que no lo eligieran y mucho menos que lo reeligieran, hubiera sido una buena noticia que el proceso de destitución no hubiera tardado 3 años, hubiera sido una buena noticia que no le hubiera hecho tanto daño al país con sus posiciones sectarias y dogmáticas, pero no, esta salida la va a utilizar a su favor, se va a convertir en el héroe de la extrema derecha ahora que su jefe natural empieza a perder popularidad gracias precisamente a los múltiples escándalos de corrupción en los que el “procuragodo” siempre jugó a su favor. Este señor estuvo siete años al frente de la procuraduría y la utilizó para promover su agenda, convirtiendo uno de los pocos órganos de control del estado que aún conservaban algún grado de respetabilidad en una extensión de su secta,  oponiéndose sistemáticamente a los diálogos de paz, a los acuerdos y al plebiscito, mejor dicho a todo lo que no fuera la perpetuación de la guerra para beneficio de las élites que representa, atacó virulentamente a las minorías que debía proteger y su discurso machista y retrogrado fue bien escuchado por los millones de colombianos que no se han dado cuenta aún que con la llegada de la modernidad se acabó la infabilidad de la doctrina religiosa.

Este asunto lo va a convertir en el líder de la neoderecha colombiana, esa que sabemos ha sido aliada del paramilitarismo que él mismo defendió por allá en sus inicios como concejal de Bucaramanga, este nefasto personaje no ha perdido nada, al contrario, esta destitución le viene como anillo al dedo, y a su jefe también, para seguir con la cantaleta de la persecución política de la que son víctimas por el gobierno “castro-chavista” de Juan M. Santos.
No hay nada que celebrar, el daño ya está hecho, el exprocurador se salió con la suya y esta destitución tardía solo confirma que Alejandro Ordoñez es uno de los mejores abogados que ha tenido este país de leguleyos, entendiendo la calidad en el ejercicio de su profesión como la facultad de usar la ley de la manera más conveniente para sus propios intereses. 
O alguien cree que su decisión de acatar el fallo y no interponer recurso de casación ante la corte celestial es por falta de legitimación en la causa como dirían los abogados, nada, este señor no interpone ningún recurso y acata el fallo porque esto era lo que quería, vaya uno a saber si no fue en un almuerzo con esos mismos magistrados que hoy lo condenan donde decidieron que esta sería su salida para catapultarlo como el más firme candidato de la extrema derecha paramilitar en las próximas elecciones.

No, lo siento, yo no me alegro con esta sentencia, la veo altamente sospechosa por tardía y útil a la causa del ahora exprocurador.

viernes, 26 de agosto de 2016

UNA GUERRA MENOS SIEMPRE ES UNA BUENA NOTICIA

Nací y crecí en un país en guerra y  mis abuelos me hablaban de la suya, la de liberales y conservadores, la que los obligó a emigrar del campo a la ciudad, la que marcó el destino de su progenie y el mío propio, desplazados de sus tierras  fueron obligados a malvivir en los cinturones de miseria de las grandes ciudades y del final de esa violencia nació la nueva, las élites liberales y conservadoras se repartieron el poder excluyendo a las fuerzas minoritarias, nacieron entonces las guerrillas campesinas y las otras que se fueron multiplicando a medida que las exclusiones se hacían más evidentes. 
Hoy, después de medio siglo, toda mi vida, y varios intentos fallidos,  se firma un acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC que  pone fin al conflicto armado. Los colombianos debiéramos estar felices, y yo lo estoy, sin embargo, azuzados por el odio de una minoría de gamonales locales para quienes la guerra es un buen negocio  y del más corrupto de los presidentes que ha tenido este país, hay millones de colombianos que están dispuestos a ir a las urnas para oponerse a los acuerdos de paz, dudo que tengan el valor de enfrentar la guerra ellos mismos, dudo de su voluntad cuando son los pobres y sus hijos los que la enfrentan y la sufren, esas clases medias urbanas dispuestas a votar por el no deberán afrontar las consecuencias de su cobardía el día en que las bombas vuelvan a explotar.
Me duele saber que algunos de mis parientes, si no la mayoría, han optado por hacerle caso al nefasto personaje que gobernó Colombia por ocho años. Votarán por el no y en su ceguera histórica podrán cerrarle las puertas a la más clara posibilidad que hemos tenido de ponerle punto final a una guerra que ha dejado millones de víctimas entre muertos, desaparecidos, desplazados, refugiados, huérfanos, viudas y amputados. Sin entrar en detalles de los daños ambientales o los perjuicios económicos y en la calidad de vida de los millones de colombianos que sufren la guerra aunque no puedan contarse entre las víctimas directas.
Pero también me alegra saber que mis amigos han optado por apoyar los acuerdos de paz, es evidente que las amistades se construyen y se afianzan por afinidades y es reconfortante saber que no me he equivocado al mantener los pocos que me quedan, no se trata de cantidad si no de calidad.
Mis amigos extranjeros han escuchado, o leído,  mis historias de la guerra en Colombia, de las cinco bombas que explotaron cerca al lugar en donde me encontraba y de cómo me salvé de morir por minutos, así es la vida de un país en guerra, uno se salva, o se muere, por minutos, por metros, por azar. Les hablé también de sus orígenes, desarrollo, consecuencias y bifurcaciones. Pocos entendían, a pesar de mi esfuerzo, lo que allí ocurría, no podían comprender las diferencias y conexiones, entre paramilitares y militares, entre narcotraficantes y delincuentes, entre las FARC, el M19 y las otras guerrillas. No lograban comprender la dimensión de la guerra y no los culpo, tal vez la mayoría de colombianos tampoco entiendan su propia guerra, a mis queridos amigos extranjeros quiero agradecerles su paciencia al escucharme, prometo que no los volveré a importunar con mis tristes historias de guerra porque hoy en mi país ha triunfado la cordura por primera vez en cincuenta años y estoy seguro que el pueblo colombiano saldrá a las calles el día del plebiscito a ratificar de forma masiva los acuerdos de paz que pondrán fin a esta absurda, y como todas, inútil guerra. 

domingo, 12 de junio de 2016

El AMOR QUE SI SE ATREVE A CONFESAR SU NOMBRE

Mis amigos Bobby y Héctor se casan hoy, yo quise estar a su lado en este día pero me resultó imposible hacerlo de manera presencial, sin embargo, a pesar de la distancia y mi posición política respecto al matrimonio, más cercana del abolicionismo que de la asimilación, quiero acompañarlos con mis palabras, ellos han estado juntos casi desde el primer día en que se conocieron hace más de veinticinco años.
Fui testigo de ese momento en una discoteca en Bogotá, recuerdo que uno de nuestros amigos comunes de la época se acercó a Héctor para advertirle que tuviera cuidado con el gringo, que no estaba solo y que no se fuera a aprovechar de él, que lejos estaba aquel amigo de imaginar que ese chico joven y bello se iba a robar el corazón del gringo de dulce sonrisa y alma pura. Hoy ambos viven un acontecimiento que en aquellos días nos resultaba imposible siquiera imaginar, el matrimonio entre personas del mismo sexo era impensable en una época en la que nuestra lucha era por la simple sobrevivencia.
Vivíamos en un país que se desangraba en medio de una guerra que parecía no tener fin y la muerte se ensañaba con nuestros más cercanos amigos a consecuencia del SIDA con la indolencia cómplice de una sociedad que nos rechazaba y afirmaba sin pudor que merecíamos ese dolor por maricas. Uno tras otro iban cayendo, siendo tan jóvenes asistíamos casi con la misma frecuencia a la discoteca y a la funeraria, fueron tantos nuestros muertos comunes que en medio del corazón teníamos que ir abriendo espacios cada vez más grandes al dolor sin dejar de disfrutar de nuestra juventud ni negar la posibilidad de enamorarnos,  fueron trágicos tiempos aquellos en los que Héctor y Bobby se conocieron, se enamoraron y construyeron juntos lo que hoy celebran con el lazo simbólico jurídico del matrimonio. He visto como poco a poco han ido tejiendo un amor que trasciende todas las barreras que la sociedad ha construido para aislarlos. Diferencias de edad, cultura y condición socioeconómica fueron dando paso a convergencias de amor, respeto y apoyo mutuo, los muros fueron cayendo y hoy solo son ruinas sobre las que se construyó una relación sólida que incomoda a quienes ven nuestras vidas desde el otro lado de esos muros que siguen construyendo y nosotros seguimos tumbando.  Hoy muchos todavía piensan de esa manera y hasta se mostrarán complacidos con el asesinato de cincuenta personas en una discoteca gay en Orlando, Florida.

El amor que no se atreve a confesar su nombre del que escribiera Oscar Wilde, hoy no necesita esconderse, al menos en algunos lugares del mundo donde la razón ha triunfado sobre el oscurantismo religioso y la homofobia institucional, social y cultural. Hoy ese amor tiene nombre, se llama: Héctor y Bobby. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

ENTRE "1984" Y "UN MUNDO FELIZ"

A mí siempre me causa cierto malestar ver las manifestaciones de repudio o condena que se suceden después de cualquier atentado alrededor del mundo, y no es que no me indigne con el dolor de las víctimas, al contrario, comparto con todos los que se manifiestan la empatía que nos hace humanos, el malestar al que hago referencia es el que me produce el conocer las causas de los hechos y ver que quienes dicen protegernos son los mismos que se benefician de la violencia generalizada, la guerra que se está desarrollando en el mundo es una guerra irregular e interminable porque fueron ellos mismos, quienes dicen combatirlos, quienes crearon el enemigo en primer lugar, y así son todas las guerras de ahora y las de antes, los intereses son económicos, de control territorial, de redefinición de fronteras, de explotación de recursos naturales y humanos y si buscamos causas más directas podríamos mencionar la invasión a Irak en busca de armas de destrucción masiva que nunca existieron y que por supuesto nunca encontraron, o la desestabilización de Libia y el intento de derrocar el gobierno Sirio,  no cabe duda que esa guerra tuvo como objetivo el control de los recursos energéticos de la región y alimentó el deseo de venganza de los pueblos invadidos, ¿qué haría usted si fuera su país el invadido y saqueado por los invasores? no pretendo decir que los inmolados de hoy sean los héroes del Siglo XXI, ellos son unos asesinos despiadados pero no menos asesinos y no menos despiadados que el Presidente que ordena invadir países y bombardea de manera indiscriminada barrios residenciales, las guerras solo dejan beneficios en las mismas elites que las inician y por ello están hechas para durar, no para ser ganadas, por más retorica que usen los políticos y los medios encargados de difundir su propaganda. 
Pero lo peor de esta guerra mundial, en el sentido que está afectando a todos los habitantes del planeta o por lo menos a un alto porcentaje, no es que podamos morir mañana en la parada de autobuses o  en el aeropuerto, es que gracias a esta guerra y a las otras,  los gobernantes están justificando las más brutales medidas represivas de que se tenga noticia en un mundo cada día más cercano al imaginado por George Orwell en su profética obra 1984, el hombre de hoy está perdiendo el control sobre sus vidas entregándosela a sus verdugos, nos paseamos entre dos distopías, de un lado la del “Mundo Feliz” de Aldous  Huxley, concentrados en el entretenimiento insulso de los medios de comunicación que ofrecen la misma basura informativa que retroalimenta nuestra esclavitud perpetua para mantenimiento del mismo sistema que nos hace esclavos y por otro lado el estado totalitario que describía Orwell en “1984”,  desenmascarado por Julian Asange, Chelsea Manning y Edward Snowden héroes de la sociedad cuyo sacrificio ha sido largamente silenciado por los grandes medios de comunicación.
La guerra no va a parar mientras nuestros gobernantes existan porque son ellos los principales beneficiarios de las guerras que hoy se libran, ellos y sus jefes, los dueños del mundo, los mismos dueños de las fábricas que producen las armas, de las empresas que contratan los mercenarios,  de los canales de televisión que nos embrutecen, de los periódicos que nos mienten, de las agencias de noticia que nos (des) informan, de las multinacionales que comercian con las riquezas de los pueblos invadidos.

Por eso, la próxima vez que nos indignemos por un hecho como el de Bruselas tratemos de entender el contexto sin olvidar la historia, solo así podremos llegar a la verdad y hacer de nuestra molestia un agente de cambio. 

sábado, 5 de marzo de 2016

SOLO CALLO CUANDO NO TENGO NADA QUE DECIR

Tengo un buen amigo que tiene la costumbre de mandarme a callar cuando mi opinión no coincide con la suya, especialmente cuando la discusión se desarrolla en compañía de otros amigos porque cuando estamos solos escucha con atención mis argumentos y se muestra respetuoso de mis opiniones. Ayer discutíamos amablemente acerca de las causas de la crisis actual de la economía argentina y su argumento se basaba en la culpa, decía, haciendo eco del discurso mentiroso de los medios del grupo Clarín, que el problema es que los argentinos se acostumbraron a vivir por encima de sus capacidades, que la inversión social del Kirchnerismo (ellos le llaman gasto) era insostenible, que no estaba bien eso de pagar $30 Pesos ($2 USD) de energía, que no era justo con los empresarios que solo querían un retorno equitativo para su inversión. 
Intente explicarle que es posible y además deseable cuando las políticas del estado entienden que los servicios públicos son precisamente servicios y no negocios para enriquecer a unos cuantos, que los subsidios son necesarios y que pueden ser una buena forma de redistribución de la riqueza, sin embargo mi amigo se puso del lado de los empresarios a pesar de que un par de días antes manifestaba su inconformidad por el exagerado incremento de precios consecuencia directa de las políticas económicas del nuevo gobierno. No me dio tiempo de explicarle que su posición, la del empleado que defiende al empresario, la del esclavo que defiende al amo, era el resultado de la efectividad de las herramientas de manipulación mediática tan bien estudiadas por Noam Chomsky.

Me tomo la molestia de escribir esta entrada de mi blog para tratar de desarrollar la idea con la esperanza que mi amigo entienda mis argumentos y no los vea como una diatriba personal, seguirás siendo mi amigo y precisamente porque aprecio tu amistad y respeto tu opinión me atrevo a decir que te equivocas.

Lo que no es normal es que te pongas del lado del empresario y defiendas su causa, si hoy lo haces y asumes una responsabilidad que no te corresponde es porque has interiorizado el discurso de las élites que te convierten en tu peor enemigo, si te sirve de consuelo no eres el único, es tal el grado de adoctrinamiento que una buena parte de los que votaron el cambio de “cambiemos” lo hicieron convencidos de la bondad de su acto y el hecho de que hoy, después de todas las medidas regresivas y represivas, sigan creyendo que en el fondo es su propia culpa, no por haber elegido de manera equivocada si no por haber vivido por encima de sus capacidades, es una prueba irrefutable de la efectividad de las herramientas de manipulación mediática que paso a explicarte.

En primer lugar crean problemas y fingen proponer soluciones, el problema lo crean cuando eliminan las retenciones a los gremios agroexportadores y mineros, devalúan la moneda y negocian con los fondos buitre. La solución que proponen y ejecutan, es el desmantelamiento del estado, despidos masivos, endeudamiento, eliminación de subsidios, desregulación de los controles de precios, aumento de los servicios públicos, ingreso a tratados de libre comercio neocoloniales como el TPP y todas las fallidas recetas del FMI.  

Luego te distraen con información inútil desviando tu atención con problemas insignificantes para que no te ocupes de los temas importantes. ¿Has visto cuantos programas de farándula hay en la televisión? ¿Cuántos reality show absurdos de canto, baile y narcisismo barato? ¿Mirtha o Susana? ¿Sabes porque sacaron del aire 678, por que echaron a Victor Hugo Morales, o cancelaron la señal de Telesur? Y llegamos entonces a la tercera herramienta de manipulación mediática que es consecuencia de la anterior, le hacen creer a la audiencia que la estupidez, la vulgaridad y la ignorancia son modas y que está bien que así sea.

Luego viene la autoculpabilidad, haciéndote creer que lo que ahora ocurre es por tu culpa (de ahí viene la idea de que los argentinos vivían por encima de sus capacidades)  y que por lo tanto no puedes quejarte ni reclamar mejores condiciones de vida, el mecanismo de la autoculpabilidad es mucho más sencillo de usar en sociedades judeocristianas que han interiorizado el concepto de pecado como algo natural.

Entonces, y como consecuencia de lo antes enunciado, logran que el pensamiento emocional triunfe sobre el pensamiento crítico induciendo ideas, miedos, compulsiones y comportamientos impulsivos y sin fundamento.

Hay otras cinco estrategias de manipulación mediática que no menciono pero que puedes investigar por ti mismo para que comprendas mejor las fuerzas oscuras que están detrás de la culpa interiorizada que te hace creer que esta bien que quiten subsidios, y aumenten tarifas, cuidado son dos asuntos distintos aunque la consecuencia sea la misma, tendrás que pagar mucho más por los bienes y servicios que consumes, para beneficio de unos pocos, justamente aquellos a quienes defiendes con tu argumento de que los argentinos vivían por encima de sus capacidades. 

jueves, 7 de enero de 2016

Recursos Humanos

Lees desprevenidamente el periódico del domingo y entre guerras, muertos y políticos mentirosos que desdicen lo dicho el domingo anterior, te encuentras con un anuncio de empleo, te detienes un instante para leerlo y lo vuelves a leer, te ilusionas, encaja perfectamente en tu perfil y sueñas con que esta vez si vas a dejar de ser un desempleado, te ilusionas ante la posibilidad de volver al mercado laboral, al fin, crees, alguien va a valorar tu experiencia, tus títulos, cursos e idiomas; no importa que ya estés viejo, no importa que haya otros cien, quizás mil candidatos, que como tú, se ilusionaron con el mismo anuncio, no importa que las probabilidades sean pocas, no importa que el sentido común te diga que lo más probable es que ponen el anuncio para cumplir con un trámite pero ya deben tener el candidato perfecto: el sobrino del amigo del primo del gerente de recursos humanos en la empresa que ha puesto el anuncio. (A propósito, ¿en qué momento los humanos dejamos de ser seres para convertirnos en recursos?) Y entonces preparas tu hoja de vida, la acomodas de acuerdo con las características de la convocatoria, intentas perfeccionar tu carta de presentación, cierras el sobre, la envías y esperas. Haces planes y sientes que esta vez si te van a llamar al menos para hacerte una entrevista, y a medida que pasan los días tu ilusión se va desvaneciendo convirtiéndose pronto en decepción y como cuando compras la lotería, que sabes perfectamente que no vas a ganar, postergas la lectura de los resultados para seguir soñando, así mismo postergas la ilusión un día más, luego, casi sin notarlo, te vas olvidando del asunto y sabes que esa vacante tampoco era para ti, como las otras cien que has encontrado en los últimos tiempos y las próximas que encontrarás. Al domingo siguiente volverás a leer el periódico y como en un acto reflejo volverás a los anuncios clasificados y volverás a soñar y así, en un interminable mito de Sísifo en el que en vez de una gran roca cargas una inmensa pena, intentas subir nuevamente la cima para caer estrepitosamente a recoger tu fracaso.

miércoles, 6 de enero de 2016

De la escritura como ejercicio de la memoria y de la lectura como herramienta para comprender el mundo.

A veces me pregunto para que carajos escribo, qué sentido  tiene hacerlo si a fin de cuentas no más de diez personas van a leerlo, casi siempre serán las mismas que de alguna manera encuentran interesantes mis opiniones, se escribe lo que se piensa y de una u otra manera el lector está leyendo nuestros pensamientos que se hacen palabra escrita. Pero no me importa que mis lectores sean escasos, creo que esto de escribir es un ejercicio útil para entender el mundo, poner en palabras escritas nuestros pensamientos nos permite analizar nuestras más profundas convicciones y quienes tenemos la costumbre de escribir podemos hacer un análisis mucho más completo de nuestro entorno , esto no significa que quienes escribimos tengamos la razón en nuestros puntos de vista, sino más bien que intentamos tener los argumentos suficientes para convencernos a nosotros mismos de la bondad o utilidad de nuestra forma de pensar.

Estoy seguro que entre quienes me leen hay personas cuyas ideas de convivencia en sociedad se acercan a las mías, es decir, pueden identificarse como políticamente de izquierdas aunque eventualmente tengan alguna afinidad con la derecha, tal vez alguno cree en Dios, o considera exageradas las consignas o los métodos del feminismo, otros consideraran absurdas mis ideas anarquistas y apoyarán algún partido político por costumbre o necesidad, creo que siempre he sido un poco anarquista pero solo vine a saber que lo era cuando encontré la definición del concepto, cuando comprobé que la mayor parte de las ideas anarquistas coincidían con mi visión del mundo, de un mundo sin dioses ni amos, y entonces encontré a Michael Onfray y leyendo “Manifiesto Hedonista, La fuerza de existir”, supe que ya nada iba a ser igual.

Habrá también quien empiece la lectura , se aburra y regrese a los videos de YouTube mucho más fáciles de entender en un mundo cada vez más dominado por los medios audiovisuales, llegará un día en que el diccionario como lo conocemos hoy será una pieza de museo, la definición de las palabras desaparecerá y será reemplazada por un corto video explicativo debidamente editado para normalizar las palabras que no sean afectas al sistema o cambiarán con eufemismos los vocablos exactos que describen las cosas, incluso podrán proscribir palabras abiertamente contrarias al pensamiento único, aquellas palabras que definen las definiciones, por ejemplo “paradigma” dejará de existir para que los paradigmas puedan prevalecer y nadie intente explicar las cosas desde una óptica localizada afuera del marco teórico conceptual preestablecido. George Orwell lo explica mucho mejor ¿Si no existe la palabra puede existir lo que nombra?

Pero como suele ocurrir cuando escribo, me puse a divagar, retomando el tema original creo que no escribo para que alguien me lea, dudo que mis palabras sean suficientemente interesantes y mis argumentos convincentes como para hacerle cambiar de opinión o cambiarle la vida a alguien, del mismo modo que a mí me la pudo cambiar la lectura de autores como Onfray o Foucault, yo escribo pues para no olvidar, para mantener el recuerdo de mi historia personal y mi relación con el mundo, para en caso de tener la mala fortuna de llegar a la vejez pueda un día sentarme a leer mi propia vida; hace algún tiempo, por ejemplo,  me puse en la tarea de escanear toda mi correspondencia almacenada de la época en que no había internet y pude leer algunas de ellas, fue lindo y a la vez doloroso recordar personas que ya no están y que alguna vez fueron mis compañeros en este viaje , leerles fue como si me volvieran a hablar desde el pasado, o desde la tumba en algunos casos, como si por un instante se pudieran traspasar las barreras del tiempo y el espacio y volvieran a estar conmigo gracias a sus palabras, también pude volver a leer mi propia correspondencia, como siempre me ha gustado escribir y tengo la costumbre de guardar lo que escribo por simple placer narcisista, tengo cientos de cartas escritas entre 1979 y 1999, ya en el 2000 el internet desplazó la correspondencia escrita y por el mismo narcisismo mencionado conservo cientos de megas de información que algún día clasificaré.

La historia de mi vida se mezcla con la de mis lugares de residencia, y habiendo vivido en diez ciudades de Europa y América, es mucho lo que he podido aprender de las costumbres de los pueblos, he sido testigo de pequeños acontecimientos históricos que han logrado cambiar mi percepción del mundo y mi forma de entender la realidad, acerca de eso escribo y seguiré haciéndolo mientras pueda con  mis palabras explicar mi vida y la del mundo que me tocó vivir.


Seguiré también adelante en mi afán por conocerlo todo y aunque sé que nunca podré lograr el objetivo continuaré estudiando por mi cuenta lo que la academia me ocultó; los filósofos silenciados, para entender los motivos por los cuales no trascendieron, la historia del mundo, desde la perspectiva de los perdedores también silenciados por la historia oficial, el manejo de la economía, las diferentes teorías y sus consecuencias en el bienestar de los pueblos cuando son llevadas a la práctica, seguiré aprendiendo de política, religión, artes y música, seguiré acercándome al conocimiento científico del cosmos, del hombre, de la sociedad y de la naturaleza, cabalgando sobre hombros de gigantes como sabiamente alguna vez escribiera Isaac Newton para referirse a la acumulación de conocimiento científico a lo largo de la historia de la humanidad y en la medida en que mis conocimientos aumenten, mi percepción del mundo y la realidad se hará cada vez más completa, nunca llegará el momento en que me aburra de aprender, mi vida solo puede tener sentido en la medida en que pueda seguir asombrándome, me quedan miles de libros por leer, películas y documentales para ver, museos que visitar, ciudades y culturas por conocer, historias que aprender, luchas que emprender y aunque nadie lea lo que escribo seguiré haciéndolo hasta el fin de mis días y espero que la muerte me encuentre plácidamente sentado, leyendo un buen libro o escribiendo un mal texto. 

viernes, 1 de enero de 2016

TODO SEGUIRÁ IGUAL O PEOR

Hoy a la medianoche levantaremos las copas y brindaremos saludando a nuestros seres queridos con el cliché de estas fechas: “feliz año nuevo”, algunos harán balance de sus logros, otros mirarán la llegada del nuevo ciclo con el cristal optimista con el que la publicidad suele plantearnos la esperanza de un mundo mejor, pero yo, que padezco una extraña e incurable enfermedad adquirida en la infancia llamada empatía, no tengo espacio para el optimismo.
El 2016, será muy parecido al 2015 y a todos los años anteriores y siguientes; millones de refugiados, muertos y mutilados dejarán las nuevas guerras que reemplazarán las de hoy, unos cuantos seguirán lucrándose con el dolor de la inmensa mayoría, el pueblo Sirio seguirá sufriendo las consecuencias de la codicia de los poderosos, Erdogan en Turquía intensificara la represión contra el pueblo kurdo, el estado de Israel seguirá invadiendo las tierras del pueblo palestino y tildara de terroristas a los adolescentes que con piedras intentarán combatir los tanques invasores, las mujeres seguirán sufriendo las consecuencias de la dominación machista, el obrero seguirá sufriendo para tratar de llegar a fin de mes con los centavos que la plusvalía capitalista les va dejando para que no mueran de inanición, en América Latina volverán a gobernar los neoliberales cuya guerra contra los cambios sociales ya empezó a dar resultados nefastos para los desposeídos, el imperio yanqui seguirá su expansión gracias a la complicidad de sus lacayos locales, los tratados de libre comercio se convertirán en normas supranacionales que revocarán vía contractual hasta las más progresistas constituciones de los pueblos, se intensificará la persecución a los disidentes, la estupidez humana seguirá creciendo gracias a la masificación de la desinformación de las redes sociales, la codicia del sistema capitalista seguirá convirtiendo al planeta en un inmenso basurero aumentando las catástrofes naturales, las religiones seguirán ordenando la vida de millones de personas incapaces de romper las cadenas de su propia esclavitud, la guerra contra las drogas seguirá usándose como el mecanismo de control social más efectivo del sistema aunque el sentido común y numerosos estudios avalen la necesidad de la legalización , la farsa democrática volverá a hacernos creer que nuestro voto tiene algún valor.
Lo siento pero no puedo ser optimista en este mundo de mierda en el que tengo que vivir, no puedo ser optimista mientras haya un solo niño que muera por desnutrición, mientras se arrojen bombas en nombre de la paz y la libertad, mientras los poderosos se burlen de nosotros desde sus cómodas sillas presidenciales, corporativas o gubernamentales,  y ordenen impunemente la muerte, el dolor y el sufrimiento de millones de seres humanos que tuvieron la mala fortuna de nacer en el lugar equivocado.

Por lo demás y ya para terminar permítanme desearles a todos un Feliz año nuevo, no vayan a pensar que soy un amargado incapaz de compartir la alegría de estas fechas.