Quienes crecimos en Medellín en los años ochentas fuimos testigos de la extinción de una figura popular antioqueña llamada "el culebrero", que era normalmente un hombre mayor, de poncho y carriel y típico hablado montañero; que llegaba a los parques a la salida de la misa del domingo y ponía un canasto en el que supuestamente se encontraba dormida una culebra que el despertaba con su retahíla; hablaba y hablaba y hablaba y al final no decía nada, sin embargo encantaba con su hablar a la culebra y a los transeúntes que se detenían a mirarlo y a escucharlo, siempre vendia unas cremas que servían para curarlo todo: Infecciones, quemaduras, caspa, alopecia, rinitis, tos, dolor de muela y hasta la impotencia.
Cuando pienso en los ocho años que "el culebrero" mayor estuvo en el poder en Colombia no dejo de lamentar lo bien representado que este casi desaparecido gremio estuvo durante ese lapso, por que Álvaro Uribe Vélez era un culebrero, un típico culebrero, que mintió sistemáticamente acerca de las cremas que quiso venderle a los colombianos, Una de ellas, la mas vendida, la llamo "seguridad democrática", y le hizo creer a siete millones de incautos compradores que la "cremita" les iba a acabar todos los males; empezando por el cáncer de la guerrilla y siguiendo con las infecciones del desempleo y la prepotencia de la corrupción.
Como no le bastaron cuatro años se hizo reelegir otros cuatro, gracias a sus maquiavélicos movimientos de encantador y algunas notarias, que encantaron a una señora de nombre Yidis Medina y con el mismo cuento de la "seguridad democrática" y con la misma crema casi lo re-reeligen los mismos siete millones de pendejos que creen en milagros y que muy seguramente intentaran además canonizarlo; si es que algún día el culebrero ese se muere, por que parece ser que a los únicos que les funciona sus cremitas son a el, sus hijos y sus aliados.
Este culebrero paisa con ínfulas de mayordomo, capataz y hacendado, como la santísima trinidad, tres entidades y un solo Uribe verdadero; manejo el país como si fuera su finca; ordenando en vivo y en directo un subsidio por allí y una carreterita por aquí; durante su mandato, para que las cosas pudieran estar a su altura, todo empezó a llamarse en diminutivo, entonces empezamos a escuchar a los ministros, empezando por uno al que llamaron "Uribito", tergiversando la realidad y como buen alumno del culebrero mayor vendió una cremita llamada: "Agro ingresito seguro" en la que se repartió la tierra de los pobres para que los paramilitares que los habían despojado pudieran tener títulos de propiedad sobre los terrenitos que ya de hecho les pertenecían.
El culebrero en sus correrías (así se les llamaba en Antioquia a los viajes que hacían de pueblo en pueblo los vendedores y culebreros) que el llamo "consejos comunales", un día visito la veredita "La Esperanza" y los campesinos le dijeron que faltaba un puentecito por aquí y una escuelita por allá, entonces el culebrero mayor le ordeno al sargento que construyera puente y escuela y el sargento muy obediente, obedeció.
También se invento, este nefasto culebrero, otra cremita para acabar con el paramilitarismo del que el había sido padre putativo cuando fundo y patrocino las "Convivir" en la misma Antioquia que hoy se enorgullece de su culebrero mayor. Esa cremita la llamo "ley de justicia y paz" que ni hizo justicia ni trajo la paz y muy por el contrario garantizo la impunidad de los asesinos de la motosierra y algunos hasta los premio con la otra cremita llamada "agro ingreso seguro".
Al culebrero mayor no le gustaba la competencia y entonces hizo que la agencia de inteligencia del estado (D.A.S) sirviera única y exclusivamente a sus intereses interceptando llamadas sin orden judicial de políticos, periodistas y jueces que se atrevieron a decir públicamente que sus cremitas no servían y que el cáncer de la guerrilla no se cura con la cremita de "plomo" que el llamo "seguridad democrática".
Y como el culebrero era fuerte con el débil pero débil con el fuerte, un día cualquiera y casi que coincide con el bicentenario de la independencia de Colombia, autorizo sin ningún trámite parlamentario, a decreto limpio, el ingreso de tropas extranjeras al país que instalaron seis bases militares. 200 años pasaron desde que las tropas de la corona española fueron desalojadas y el culebrero mayor invita las tropas del nuevo imperio a instalarse en esa patria que el dice amar y que para probarlo se pone la mano en el pecho cuando canta su himno. Traicionero, embustero y mentiroso, este culebrero el día que firmo el decreto debió cantar: "Oh, say! can you see..." en vez
Lugo uno de los ministricos del culebrero mayor , el de Protección social, se invento otra cremita con la cual dijo se iban a crear 600.000 nuevos empleos, a esa cremita la llamaron: "Ley de empleabilidad y protección social" que en un acto de malabarismo propio de un experto culebrero como lo era el ministrico Palacios, pretendía generar trabajos quitándole los pagos extraordinarios por horas extras a los trabajadores, y disminuyendo las indemnizaciones por despidos, lo que estos mentirosos llamaron "prebendas", como si cobrar por el trabajo no fuera un derecho o si la estabilidad laboral fuera un favor.
Cuando el culebrero mayor no estaba en sus correrías le echaba la culpa de que las cremas no funcionaran a sus vecinos, especialmente la cremita de la "seguridad democrática", decía el mentiroso que esa cremita no era efectiva del todo por que el cáncer de la guerrilla había hecho metástasis en los vecinos, pero como era un cáncer muy selectivo solo se había extendido a los vecinos con los que coincidencialmente el culebrero no tenia afinidades ideológicas y además estaban en la mira de sus amigos del norte.
Este culebrero cuando hablaba con el pueblo lo hacia como si fuera el capataz de una finquita llamada Colombia, pero cuando se encontraba con sus amigos los militares dejaba el apero y el zurriago y se ponía las botas y el fusil al hombro y hablaba en idioma castrense y les prometió a los milicos plata, vacaciones, condecoraciones y ascensos por cada "positivo" que reportaran a la prensa. Estos "positivos" en lenguaje castrense eran guerrilleros muertos o capturados, si estaban muertos eran mas positivos que capturados. Pero resulta que la gran mayoría de los "positivos" que capturaban salían libres por que no eran tan "positivos" de acuerdo con los jueces de la republica, entonces los milicos decidieron no volver a presentar "positivos" capturados y se dedicaron mas bien a matar adolescentes desempleados y pobres y esos positivos también resultaron falsos y al final los llamaron "falsos positivos" y el culebrero mayor por medio de su ministrico de defensa salio a decir que eran embustes y que los pobres muchachos eran guerrilleros y que habían muerto en combate con las gloriosas Fuerzas Armadas, al final todo se supo y nada paso, los pobres fueron enterrados, sus madres siguen llorando a sus hijos y el ministrico fue elegido presidente gracias a que la culebra del culebrero puso tres huevitos que el ministrico tendrá que cuidar.
Al final el culebrero le vendió todas las cremitas que se invento a los siete millones de pendejos que se las compraron, pero cuando despierten se darán cuenta, que, como la crema de los culebreros de los ochentas, las cremitas de Álvaro Uribe Vélez no sirvieron para nada: El desempleo aumento, la guerrilla sigue viva, la corrupción llego a niveles nunca antes vistos, a los paramilitares les cambiaron de nombre, pero siguen asesinando campesinos, estudiantes periodistas y profesores y lo que es peor, el puentecito y la escuelita que construyo el sargento en la veredita "La Esperanza" se cayo, por que este culebrero pendejo nunca supo que los puentes los hacen los ingenieros y no los sargentos.
excelente análisis! totalmente cierto que tuvimos a un culebrero sentado en el solio de Bolivar.
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