lunes, 25 de octubre de 2010

POR QUE NO VOTO. ABSTENCIONISMO MILITANTE

Como lector insaciable de la prensa del sistema; de la información no clasificada ni regularizada y de autores de reconocido prestigio intelectual; puedo asegurar que lo que ocurre en el mundo no me es ajeno y que puedo por lo tanto opinar con cierta propiedad sobre algunos temas; entre otros, el de la política, teniendo mis comentarios solo el sesgo del conocimiento adquirido y de la búsqueda permanente de la verdad, detrás de la verdad que intentan imponernos. Es por ello que hoy he decidido no votar y que tal vez nunca vuelva a hacerlo.

Esta vez, y a contracorriente de mis convicciones de los últimos 25 años, no voy a seguir el juego del sistema, no participare en las elecciones municipales de Toronto y es altamente probable que no vuelva a votar en lo que resta de mis días.

Hasta hoy he votado en todas las elecciones en que he podido hacerlo, he opinado sobre las ventajas de uno u otro candidato o partido, tanto en los países a donde tengo derecho a votar como Colombia y Canadá; como en aquellos en donde he vivido; España, Inglaterra, USA o Perú o incluso de aquellos en los que por alguna afinidad podría interesarme su historia política y su desarrollo social como México, Argentina o Venezuela.

He procurado estar enterado de los vaivenes de la política alrededor del mundo; conozco del PRI y del PAN; del PSOE y del PP, de conservadores y Liberales; de Adecos y Copeyanos; de Justicialistas y Peronistas, de Republicanos y Demócratas; del APRA, del PT, del Likud y de cuanta sigla o acrónimo se hayan inventado los políticos para referirse a si mismos.

Me he alegrado tontamente por los triunfos de la izquierda en aquellos sitios en donde lo ha logrado, pero la alegría ha durado poco, por que la izquierda cuando llega al poder se derechiza; el poder es de derechas y la izquierda solo funciona desde la oposición, desde la teoría, desde la anarquizante convicción de que el poder solo beneficia a aquellos que lo ejercen, sean estos rojos, verdes, azules o amarillos.

Hoy son las elecciones en Toronto, y como en casi todas las elecciones en donde el voto es voluntario, saldrán a votar poco mas o poco menos de la mitad de las personas habilitadas para hacerlo, la gran mayoría de los votantes no hacen parte de las estructuras de poder, sin embargo creen, como muy bien lo dicta la cartilla del sistema, que su voto es su opinión y que de esa forma participan en el gobierno de su ciudad o de su país. ! Mentiras ! no es así, no ha sido así y nunca será así.

¿Cuando se ha visto que los gobernantes pregunten a sus electores como votar los proyectos de ley que les afectarían? ¿Acaso se le pregunta al elector si esta de acuerdo con la forma en que el presupuesto es usado? ¿O si cree justo que la mayor parte de ese presupuesto se destine a defensa o seguridad? ¿De que tenemos que protegernos? ¿No será mas bien que el sistema necesita esos enormes gastos en defensa y seguridad para defenderse y asegurarse a si mismo? ¿A que le teme el sistema que tiene que gastar nuestro dinero en su defensa? ¿De que se defiende? ¿De quien se defiende? ¿Alguna vez ellos escuchan de verdad lo que nosotros tenemos que decirles? No conozco el primer gobierno que haya sometido a referendo la participación de su pueblo en una guerra o el voto de sus emisarios en alguna asamblea de la ONU. A mí jamás me han preguntado, por ejemplo, como priorizar los gastos de mi ciudad, si prefiero que se paguen policías o maestros o se compren libros o se hagan carreteras o una nueva línea de metro.

Los elegidos se enfrascan en interminables e inútiles debates en los que unos y otros opinan sobre las decisiones que nos afectan a los ciudadanos y con la autoridad que les dan nuestros votos deciden por nosotros por que se creen realmente depositarios de nuestra opinión o de esa entelequia que han dado en llamar la "opinión publica", su autoridad emana de nuestro voto y así legitiman sus decisiones, pero sus intereses pocas veces coinciden con los nuestros, o por lo menos con los míos, ¿Por que entonces debo seguir votando por ellos para que opinen por mi? ¿Que sentido tiene seguirles el juego?

Los medios de comunicación manejados por los grupos de poder, intentan convencer a los ciudadanos de que el voto es necesario y útil, que la democracia es el sistema que nos permite gobernarnos a nosotros mismos, pero la verdad es que solo quieren nuestra participación para legitimar el poder. No es cierto que podamos elegir a nuestros representantes, los gobernantes, con muy pocas excepciones, solo se representan a si mismos y a sus grupos de interés que les sirven de plataforma y soporte.

Los ciudadanos somos los idiotas útiles del sistema, buscan nuestro voto cada dos o cuatro años, nos envían sus cartas, nos visitan en nuestras casas o inundan nuestro espacio visual con su publicidad. Al final no pasa nada, los gobernantes de ayer inventaron algunos impuestos, los de hoy los renombran y los de mañana los reinventan; en un eterno juego en el que los únicos perdedores somos los gobernados.

¿De que sirve entonces votar? Después de 25 años de participación activa a través del voto y la opinión, he llegado a la conclusión íntima y suficiente de que votar no sirve de nada, que mi voto es solo la legitimación del poder, necesaria para ellos pero inútil para mi.

A partir de hoy mi voto solo podrá merecerlo quien defienda mis causas y como se que las mías son causas perdidas, no habrá candidato que las defienda.

Me reservo de todos modos mi derecho a seguir opinando, por que mi decisión de no votar es una decisión consciente y política, mi abstencionismo no es un abstencionismo silencioso o el resultado de la pereza intelectual característica del siglo XXI, el mío es un abstencionismo militante, como tácitamente lo propusiera José Saramago en su obra "Ensayos sobre la lucidez" y de quien tomo estas palabras para terminar esta entrada de mi blog :"La democracia en que vivimos está deteriorada por los poderes económicos del que los partidos políticos son cómplices al mantener un sistema y leyes que les favorecen por encima de los intereses sociales.Podemos quitar a un gobierno y poner a otro en su lugar, pero no podemos hacer otra cosa.El poder real está en otro lado, fundamentalmente, en el poder económico, que como todos sabemos no es democrático".




1 comentario:

  1. Al menos cuando uno vota, tiene el consuelo de poderse quejar.

    No hacerlos, realmente no hace una gran diferencia, al fin y al cabo el gobierno es algo por decirlo de alguna manera distante y cada quien debe hacerse cargo de su propio destino.. y problemas.

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