El
sacrosanto comité disciplinario de la FIFA profirió una dura sentencia
condenatoria contra Luis Suarez por haber agredido a un contrario en circunstancias
ampliamente conocidas durante el partido en el que la selección Uruguaya elimino
del mundial a la Italiana.
Pero
a la luz de los hechos lo que Luis Suarez hizo no se diferencia en nada de otro
tipo de agresiones que pasan completamente inadvertidas en todos los juegos de
fútbol, la conducta desleal de los jugadores y la falta de respeto al contrario
no es propiedad exclusiva de un jugador, de hecho, aunque pretendan hacernos
creer lo contrario, lo normal es que los futbolistas se provoquen unos a otros,
se agredan e intenten hacerlo de manera que los jueces no se enteren, cometer la
falta sin ser sancionado es uno de los medios que se utilizan para lograr el
objetivo, la maquiavélica versión futbolística del fin justifica los medios. Tratar
de negarlo es políticamente correcto, pero la realidad no tiene nada que ver
con los ideales, vivir en el mundo de lo políticamente correcto es tratar de
revivir a Platón y su mundo de las ideas en el que se debe sacrificar la
realidad en beneficio del ideal aunque uno y otro sean incompatibles.
Si Luis
Suarez hubiera agredido a Chielini de una manera tradicional, por ejemplo con
un codazo, dicha agresión hubiera sido una anécdota mas de este mundial y al no
haber sido sancionada dentro del juego probablemente hubiera sido olvidada,
pero su error fue utilizar una forma de agresión poco ortodoxa aunque probablemente
menos dolorosa o peligrosa para el contrario, pero la FIFA no juzga la agresión
en si misma porque de hacerlo tendría que sancionar de oficio muchas acciones
desleales de los jugadores, a Luis Suarez no se le juzgó por la agresión, si no
por la forma de la agresión y el impacto mediático de la misma; como en "El Extranjero" de Albert Camus
, en donde el señor Meursault es condenado por haber enterrado a su madre sin
el cumplimiento de los requisitos formales de dolor que la sociedad impone, así
mismo Luis Suarez es severamente sancionado por agredir a un contrincante fuera
de las normas de conducta que exigen que las agresiones sean las tradicionales;
un codazo con fractura de tabique probablemente hubiera sido castigado menos
severamente a pesar de haber producido una lesión seria al contrario.
Pero
el comité disciplinario de la FIFA comete una enorme injusticia, no solo lo
excluyen de toda competencia oficial con su selección durante nueve partidos, además
extienden la sanción a cuatro meses sin poder jugar ningún partido y ni siquiera puede acercarse a una
cancha de futbol y la multa es la máxima que el mismo código establece. Si los
"sabios" de la FIFA pudieran lo hubieran condenado a prisión perpetua,
es evidente la desproporción entre la acción y la sanción, ojala esa misma FIFA
fuera tan drástica con sus propios directivos que hacen mucho más daño al
futbol cuando aceptan sobornos.
Luis
Suarez es un jugador dotado de un enorme talento para el futbol pero su inmadurez
mental es evidente, si el comité disciplinario de la FIFA estuviera compuesto
por seres humanos lo suficientemente preparados, en vez de humillarlo como lo
hacen con esta desproporcionada sentencia, intentarían entender las circunstancias
de tiempo, modo y lugar y llegarían a la conclusión, también evidente, de que
Luis Suarez lo que necesita es ayuda sicológica.
A
Luis Suarez se le castiga, insisto, por transgredir las normas de lo políticamente
correcto, no por haber agredido a un
rival, cosa que hacen constantemente los jugadores en la cancha, sino por haberlo
agredido de una manera contraria a las buenas costumbres de la patada, el puño,
el escupitajo o el codazo.
Detrás
de la desmedida sentencia contra Suarez está la mano negra de la dirigencia
mafiosa de la FIFA, desafortunadamente quienes
amamos este deporte tendremos que aguantar a estos señores hasta el fin de
nuestros días porque al igual que
nuestros gobiernos la FIFA se ha convertido en una mafia de poder con mil
millones de dólares de reservas bancarias que cínicamente defiende Joseph
Blatter argumentando que la FIFA es una ONG sin ánimo de lucro.
A
pesar de ser colombiano me encantaría que Uruguay quedara campeón del mundo
para darle una verdadera lección a la FIFA y sus mafiosos. El sábado estaré
haciendo fuerza para que Colombia gane, pero si Uruguay triunfa quedaré
satisfecho cuando la misma Uruguay elimine al "campeón anticipado" repitiendo
el maracanazo de 1950.
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