jueves, 2 de abril de 2015

ELEGIA PARA TIRSO MORENO, MAS QUE UN PADRE

Como escribir unas palabras en homenaje a un hombre cuya vida marcó la mía y la de todos los aquí presentes sin caer en el cliché o en el lugar común, como recordarle sin insultar su memoria con palabras banales. 
Tirso fue un hombre vital que dejó una huella imborrable en quienes le sobrevivimos, sus recuerdos nos acompañarán y preservando su memoria lograremos inmortalizarle.

Vivió intensamente, amó con pasión y fue amado en la misma medida. Trabajó incansablemente hasta que las fuerzas se lo permitieron, cuidó  de sus seres queridos y nos apoyó sin restricciones llegando al extremo de arriesgar su propia integridad física y financiera, supo ganarse el afecto de los aquí presentes y de otros tantos que le antecedieron en este camino que él mismo hoy emprende.

En lo personal le recordaré manejando su viejo y destartalado Chevrolet 54 “pochocho” como él mismo lo bautizó, o disfrutando de unas copas en la taberna del curro en donde al son de las guitarras y las palmas improvisaba sevillanas que aprendió a bailar en la misma ciudad que les da nombre, o en las fiestas decembrinas cuando sus atenciones lo convertían en el mejor anfitrión del mundo, sentado al lado de su tocadiscos y buscando afanosamente el disco apropiado para la ocasión , incluso supo encontrar una melodía especial para su muerte y no escogió el lúgubre y triste réquiem de Mozart si no el romántico y melódico bolero de Ravel que empieza suavemente  con vientos y termina  en un estruendo casi festivo en el que intervienen todos los instrumentos de la orquesta , lo recordaré también con su infaltable llamada, con serenata telefónica incluida, para mis cumpleaños, nunca olvidó esa fecha  y puedo asegurar que fue la única persona que lo hizo desde que tengo memoria, para él los cumpleaños de sus seres queridos eran momentos especiales y sus felicitaciones de seguro harán parte de nuestras celebraciones futuras aunque ya solo podamos evocarlas en el recuerdo.

Tirso hablaba con propiedad de historia, geografía, política, artes, literatura y música y  en sus últimos años su sabiduría lo había convertido en un filósofo cercano al  Epicureísmo  y a juzgar por lo que hablábamos estaba muy cerca de alcanzar la ataraxia,  pero no hablaba desde la perspectiva del erudito que pretende hacer alarde de sus conocimientos, lo hacía desde la experiencia misma de su vivencia, porque cuando hablaba de Nueva York, Londres o Paris , era porque allí había estado una y otra vez y sus vivencias de viaje nos transportaban a esos destinos, viajar fue una de sus pasiones y pocas personas de su generación pueden darse el lujo de haberlo hecho como Tirso lo hizo, guardó siempre una lealtad inquebrantable por Avianca,  a la que seguía refiriéndose con gratitud como la “madre Avianca”, en donde desarrolló una brillante carrera que lo llevó a codearse con las instancias de poder y a compartir con ellos de igual a igual.  

Sus convicciones políticas eran claras y nunca las ocultó y aunque navegamos siempre por riveras opuestas del pensamiento supo aceptar las mías con respeto y citando a Voltaire me decía: “No comparto tus ideas pero defenderé hasta la muerte tu derecho a expresarlas”,  aprendí de él el respeto por las ideas ajenas y a defender las mías sin ofender al adversario.

Tenía una memoria prodigiosa, una palabra cualquiera activaba en Tirso un recuerdo y escucharlo hablar del pasado era un placer del que ya no podremos disfrutar.

Su lealtad a sus seres queridos se extendía más allá de lo razonable, a mi madre, por ejemplo, quien tuvo la fortuna de compartir los últimos años de su existencia a su lado, le prometió en su lecho de muerte que estaría conmigo y me apoyaría como si fuera un padre, nunca falto a su palabra, en su casa nunca me sentí extraño y hoy al compartir estos duros momentos con Luz Marina, Milton, Fabricio, María Fernanda, Claudia e Ivonne lamento no haber llevado el apellido Moreno pero de corazón sé que lo soy y lo seguiré siendo.

Sigue tu viaje Tirso, conviértete nuevamente en polvo de estrellas, qué más temprano que tarde todos los aquí presentes estaremos a tu lado en el viaje infinito del universo en expansión. 

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