viernes, 1 de enero de 2016

TODO SEGUIRÁ IGUAL O PEOR

Hoy a la medianoche levantaremos las copas y brindaremos saludando a nuestros seres queridos con el cliché de estas fechas: “feliz año nuevo”, algunos harán balance de sus logros, otros mirarán la llegada del nuevo ciclo con el cristal optimista con el que la publicidad suele plantearnos la esperanza de un mundo mejor, pero yo, que padezco una extraña e incurable enfermedad adquirida en la infancia llamada empatía, no tengo espacio para el optimismo.
El 2016, será muy parecido al 2015 y a todos los años anteriores y siguientes; millones de refugiados, muertos y mutilados dejarán las nuevas guerras que reemplazarán las de hoy, unos cuantos seguirán lucrándose con el dolor de la inmensa mayoría, el pueblo Sirio seguirá sufriendo las consecuencias de la codicia de los poderosos, Erdogan en Turquía intensificara la represión contra el pueblo kurdo, el estado de Israel seguirá invadiendo las tierras del pueblo palestino y tildara de terroristas a los adolescentes que con piedras intentarán combatir los tanques invasores, las mujeres seguirán sufriendo las consecuencias de la dominación machista, el obrero seguirá sufriendo para tratar de llegar a fin de mes con los centavos que la plusvalía capitalista les va dejando para que no mueran de inanición, en América Latina volverán a gobernar los neoliberales cuya guerra contra los cambios sociales ya empezó a dar resultados nefastos para los desposeídos, el imperio yanqui seguirá su expansión gracias a la complicidad de sus lacayos locales, los tratados de libre comercio se convertirán en normas supranacionales que revocarán vía contractual hasta las más progresistas constituciones de los pueblos, se intensificará la persecución a los disidentes, la estupidez humana seguirá creciendo gracias a la masificación de la desinformación de las redes sociales, la codicia del sistema capitalista seguirá convirtiendo al planeta en un inmenso basurero aumentando las catástrofes naturales, las religiones seguirán ordenando la vida de millones de personas incapaces de romper las cadenas de su propia esclavitud, la guerra contra las drogas seguirá usándose como el mecanismo de control social más efectivo del sistema aunque el sentido común y numerosos estudios avalen la necesidad de la legalización , la farsa democrática volverá a hacernos creer que nuestro voto tiene algún valor.
Lo siento pero no puedo ser optimista en este mundo de mierda en el que tengo que vivir, no puedo ser optimista mientras haya un solo niño que muera por desnutrición, mientras se arrojen bombas en nombre de la paz y la libertad, mientras los poderosos se burlen de nosotros desde sus cómodas sillas presidenciales, corporativas o gubernamentales,  y ordenen impunemente la muerte, el dolor y el sufrimiento de millones de seres humanos que tuvieron la mala fortuna de nacer en el lugar equivocado.

Por lo demás y ya para terminar permítanme desearles a todos un Feliz año nuevo, no vayan a pensar que soy un amargado incapaz de compartir la alegría de estas fechas. 

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